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Economía circular

La economía circular explicada: cómo funciona y por qué importa

Por Brice Delhome|
Industrial components arranged for remanufacturing and reuse, illustrating circular economy material loops in manufacturing

¿Qué es la economía circular?

La economía circular es un modelo económico diseñado para eliminar los residuos y la contaminación, mantener los productos y materiales en uso a su máximo valor y regenerar los sistemas naturales. La economía circular es una alternativa sistémica a la economía lineal, que extrae materias primas, fabrica bienes, los vende y los desecha al final de su vida útil. La magnitud del modelo lineal es ya mensurable: el Circularity Gap Report 2024, publicado por Circle Economy junto con Deloitte, constató que la economía mundial consumió aproximadamente 100 000 millones de toneladas de materiales en 2023, de las cuales solo el 7,2 % procedía de fuentes secundarias recicladas. El Parlamento Europeo define la economía circular como un modelo basado en «compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar los materiales y productos existentes el mayor tiempo posible». El reciclaje es, por tanto, una de las estrategias de la economía circular, y no la totalidad de ella, y, para los bienes manufacturados, la de menor valor.

¿Cuáles son los tres principios de una economía circular?

La Fundación Ellen MacArthur concibe la economía circular a través de tres principios guiados por el diseño. Cada principio es una decisión de diseño tomada antes de que exista un producto, y no una limpieza aplicada después de su venta, lo que distingue precisamente la circularidad del reciclaje convencional. En conjunto, desplazan el objetivo de gestionar los residuos de forma más eficiente hacia eliminarlos del sistema por completo, manteniendo los materiales y el valor que incorporan en circulación durante el mayor tiempo posible a su máxima calidad útil. Sobre todo, el modelo trata de manera distinta los mundos biológico y técnico: los materiales biológicos deberían poder volver de forma segura a la naturaleza, mientras que los materiales técnicos —metales, polímeros, componentes— deberían recuperarse, renovarse y reutilizarse en lugar de infrarreciclarse o desecharse. Este replanteamiento convierte el diseño de productos, los modelos de negocio y las cadenas de suministro en las principales palancas de la sostenibilidad. Los tres principios son:

  • Eliminar los residuos y la contaminación: tratar los residuos como un fallo de diseño y suprimirlos en la fase de diseño, en lugar de captarlos aguas abajo.
  • Hacer circular los productos y materiales a su máximo valor: mantener los materiales finitos en uso productivo mediante la reutilización, la reparación, la remanufactura y el reciclaje, en ese orden de prioridad.
  • Regenerar la naturaleza: devolver de forma segura los materiales biológicos a los ecosistemas para que los suelos, la biodiversidad y los sistemas naturales se reconstruyan en lugar de agotarse.

Lineal frente a circular: ¿cuál es la diferencia fundamental?

En una economía lineal, el valor fluye en una sola dirección. Las materias primas se extraen, se transforman en productos, se venden, se usan brevemente y se desechan. La economía lineal depende de insumos baratos y abundantes y externaliza el coste real de los residuos sobre las comunidades, los ecosistemas y las generaciones futuras. En una economía circular, el valor se preserva a través de ciclos: los productos se diseñan para durar, ser reparados, desmontados y remanufacturados, y los materiales que no pueden permanecer en uso se devuelven a ciclos biológicos o técnicos como insumos para una nueva producción. La tabla siguiente contrasta los dos modelos según las dimensiones que más importan para la estrategia empresarial.

Economía lineal frente a economía circular según las dimensiones clave (síntesis, 2026)
DimensiónEconomía linealEconomía circular
Flujo de materialesExtraer-fabricar-desechar, una sola direcciónBucles cerrados, materiales conservados
Visión de los residuosPunto final inevitableFallo de diseño que eliminar
Fuente de valorVolumen de ventas nuevasValor conservado a lo largo de la vida del producto
Dependencia de insumosMaterias primas vírgenesInsumos reutilizados, recuperados, regenerados
Incentivo del productorSustitución y obsolescenciaDurabilidad, reparación y recuperación

¿De dónde procede el pensamiento de la economía circular?

El pensamiento de la economía circular se apoya en varias décadas de investigación en diseño e industria. Walter Stahel, analista industrial suizo y cofundador del Product-Life Institute con sede en Ginebra, desarrolló el concepto de «economía del rendimiento» y de bucles de materiales cerrados en la década de 1970, sosteniendo que vender el rendimiento de un producto en lugar del producto recompensaría la durabilidad y la recuperación. En paralelo, el químico alemán Michael Braungart y el arquitecto estadounidense William McDonough formalizaron el marco «cradle to cradle» (de la cuna a la cuna), publicado en 2002, que proponía que todos los materiales circulasen perpetuamente a través de sistemas biológicos o técnicos, produciendo nutrientes para el siguiente ciclo en lugar de residuos. La Fundación Ellen MacArthur, creada en 2010, sintetizó estas corrientes e introdujo la economía circular en el discurso dominante de los negocios, las políticas públicas y la inversión. Mediante su investigación, sus alianzas industriales y su compromiso con los gobiernos, la Fundación Ellen MacArthur ha convertido este marco en una referencia mundial de la estrategia de sostenibilidad.

¿Cómo funciona la economía circular? Los dos ciclos

El diagrama en mariposa de la Fundación Ellen MacArthur capta la estructura de la economía circular a través de dos ciclos de materiales distintos. El ciclo técnico abarca los bienes manufacturados fabricados a partir de materiales finitos y no biológicos —metales, plásticos, sintéticos y electrónica— mantenidos en uso productivo mediante la reutilización, la reparación, la renovación, la remanufactura y, en último lugar, el reciclaje. Estos bucles se ordenan por retención de valor: mantener un producto en servicio cinco años más gracias a la reparación conserva mucho más valor económico y ambiental que triturarlo para recuperar el material. El ciclo biológico abarca los materiales procedentes de la naturaleza —alimentos, madera e insumos de base biológica— que pueden reincorporarse de forma segura a los ecosistemas mediante el compostaje, la digestión anaerobia y usos en cascada que regeneran los suelos. Un matiz esencial: la mayor parte del algodón y la lana comerciales han sido tratados con tintes sintéticos y acabados químicos, por lo que no pueden reincorporarse de forma segura al ciclo biológico sin un procesamiento importante. El ciclo biológico exige materiales diseñados desde el principio para un retorno seguro.

¿Cuáles son las estrategias R de la circularidad?

Una idea errónea habitual sostiene que la economía circular tiene que ver principalmente con el reciclaje. El marco de las R, expuesto por Reike, Vermeulen y Witjes en un artículo de 2018 publicado en Resources, Conservation and Recycling, deja claro que el reciclaje es solo una de las estrategias, y no la más valiosa. Las estrategias se clasifican de mayor a menor retención de valor, de modo que las organizaciones deberían agotar las opciones de mayor valor antes de recurrir al reciclaje. Las estrategias R, de mayor a menor valor, son:

  1. Rechazar (Refuse): suprimir por completo la necesidad de un producto o material.
  2. Repensar (Rethink): rediseñar el uso para que los productos se compartan o se utilicen de forma más intensiva.
  3. Reducir (Reduce): usar menos recursos y menos material por unidad de función.
  4. Reutilizar (Reuse): volver a emplear un producto desechado para su uso original.
  5. Reparar (Repair): devolver a su estado de funcionamiento un producto defectuoso.
  6. Renovar (Refurbish): actualizar y restaurar un producto antiguo a buen estado.
  7. Remanufacturar (Remanufacture): reconstruir componentes en un producto de calidad como nuevo.
  8. Reasignar (Repurpose): utilizar un producto o componente en una nueva función.
  9. Reciclar (Recycle): procesar los materiales para recuperar su sustancia, el bucle de menor valor.
  10. Valorizar (Recover): captar la energía de los materiales que ya no pueden reciclarse.

¿Qué modelos de negocio permite la economía circular?

La economía circular cambia no solo la composición de los productos, sino también la forma en que las empresas generan y captan valor. Cuatro modelos de negocio circulares están ya bien establecidos en la práctica. El producto como servicio (product-as-a-service) vende el acceso a una función en lugar del objeto: el fabricante conserva la propiedad y tiene un interés directo en diseñar para la durabilidad y la recuperación, de modo que una larga vida útil del producto resulta rentable en lugar de una amenaza para las ventas de reposición. Las plataformas de uso compartido aumentan la tasa de utilización de activos que, de otro modo, permanecerían inactivos, reduciendo el número total de productos necesarios para prestar un servicio. Los sistemas de recuperación (take-back) y remanufactura recuperan los productos usados y los reconstruyen a una calidad como nueva. La reventa y los mercados secundarios prolongan la vida de los productos y reducen la demanda de producción nueva. Cada modelo desacopla los ingresos del volumen de material virgen consumido: el cambio estructural en el centro de la creación de valor circular.

¿Qué sectores adoptan estrategias circulares?

Tres sectores ilustran a la vez la oportunidad y la dificultad de la circularidad. En la moda y el textil, la industria depende de aproximadamente 98 millones de toneladas de recursos no renovables cada año, según la Fundación Ellen MacArthur, y el reglamento de la Unión Europea sobre el ecodiseño de productos sostenibles, junto con los requisitos del pasaporte digital de producto, está construyendo la arquitectura regulatoria de los textiles circulares, aunque el reciclaje de fibra a fibra a gran escala sigue siendo un auténtico reto técnico. En la construcción, los edificios representan una gran parte del consumo de materiales en las economías desarrolladas, lo que convierte el diseño para el desmontaje y la reutilización adaptativa en una de las mayores oportunidades circulares sin explotar. En la electrónica, el Global E-waste Monitor 2024 indica que el mundo generó 62 millones de toneladas de residuos electrónicos en 2022, de las cuales solo el 22,3 % se recogió y recicló formalmente, dejando unos 62 000 millones USD estimados en materiales recuperables sin recuperar.

¿Por qué importa la economía circular?

La economía circular importa porque el uso de los materiales es ya un motor principal tanto del riesgo económico como del cambio climático. La Fundación Ellen MacArthur estima que una transición circular podría generar 4,5 billones USD de valor económico de aquí a 2030 gracias a la reducción de los costes de los materiales, a nuevos modelos de negocio y a los residuos evitados. El argumento climático es igual de directo: si bien el cambio hacia las energías renovables puede abordar el 55 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, el 45 % restante —unos 22 100 millones de toneladas de CO2 equivalente al año— procede de la forma en que se fabrican y utilizan los productos, los materiales y los alimentos. El informe de la Fundación, Completing the Picture, calcula que aplicar estrategias circulares a solo cinco sectores (cemento, acero, aluminio, plásticos y alimentación) podría reducir las emisiones en 9300 millones de toneladas de CO2 equivalente al año de aquí a 2050, el equivalente a eliminar todas las emisiones mundiales actuales del transporte.

¿Cuáles son las limitaciones y los riesgos reales?

Un análisis honesto de la economía circular debe reconocer sus límites. La carencia más citada es el infrarreciclaje: en la práctica, la mayor parte del reciclaje convierte los materiales en formas de menor calidad —las botellas de plástico se convierten en forro polar, no en nuevas botellas—, prolongando la vida del material una vez antes de que se pierda, en lugar de cerrar el bucle. Un segundo límite es el efecto rebote, en el que las ganancias de eficiencia reducen los costes e impulsan un mayor consumo que anula los beneficios ambientales. Un tercero es la infraestructura: las capacidades de recogida, clasificación y remanufactura no existen todavía a la escala que exige la circularidad, lo que convierte la brecha entre la ambición y la realidad en gran medida en una brecha de inversión. El Circularity Gap Report 2024 subraya la urgencia: la tasa de circularidad mundial cayó del 9,1 % en 2018 al 7,2 % en 2023, lo que significa que la economía mundial se está volviendo menos circular, y no más, aun cuando el concepto gana atención.

¿Cómo configura el mercado la política de la economía circular?

La regulación es ya la principal fuerza que hace crecer la economía circular, con la Unión Europea marcando el ritmo mundial. La Comisión Europea adoptó su primer plan de acción para la economía circular en diciembre de 2015 y, después, publicó un segundo plan de acción notablemente más ambicioso el 11 de marzo de 2020, pilar central del Pacto Verde Europeo. El plan de 2020 establece 35 acciones legislativas y no legislativas dirigidas al diseño de productos, el consumo sostenible y la prevención de residuos. Instrumentos recientes —entre ellos las normas del derecho a la reparación, el reglamento sobre el ecodiseño de productos sostenibles, los pasaportes digitales de producto y la responsabilidad ampliada del productor para los textiles— están remodelando la economía de los productos en todos los sectores. Fuera de Europa, los avances son desiguales: varias jurisdicciones operan sólidos sistemas de responsabilidad del productor para flujos de residuos específicos, pero pocas disponen de marcos circulares completos comparables a los de la UE. Para las empresas, la circularidad pasa de un posicionamiento voluntario a un cumplimiento regulatorio.

¿Cómo construir una carrera en la economía circular?

La economía circular genera una demanda sostenida de profesionales capaces de diseñar productos circulares, gestionar la logística inversa, construir modelos de negocio circulares y manejar una regulación que evoluciona rápido. Estas funciones abarcan la industria, la moda, la construcción, las finanzas, la consultoría y las políticas públicas, y recompensan a quienes entienden la circularidad como un rediseño riguroso de los flujos de valor y no como una etiqueta de marketing. SUMAS —Sustainability Management School, con sede en Suiza e impartida en inglés por profesionales del sector— desarrolla precisamente esta capacidad en todo su catálogo de titulaciones. Sus programas combinan pensamiento sistémico, estrategia empresarial y dominio regulatorio para que los titulados puedan liderar las transiciones circulares dentro de las organizaciones. Los futuros estudiantes que exploran el sector pueden consultar los programas SUMAS enlazados a continuación, que cubren los principios de la economía circular dentro de especializaciones más amplias en gestión de la sostenibilidad, finanzas y moda, en los niveles de bachelor, máster, MBA y doctorado.

References & Sources

  1. The Circularity Gap Report 2024, Circle Economy & Deloitte (2024)
  2. Completing the Picture: How the Circular Economy Tackles Climate Change, Ellen MacArthur Foundation (2019)
  3. The circular economy in detail, Ellen MacArthur Foundation (2024)
  4. The Global E-waste Monitor 2024, UNITAR & ITU (2024)
  5. Circular economy action plan, European Commission (2020)
  6. Circular economy: definition, importance and benefits, European Parliament (2023)
  7. The circular economy and the bioeconomy: Managing forests and land, European Environment Agency (2024)